Hola a todos.
Pasa bastante tiempo desde que abrí, o más bien creé, este blog, con la intención de no dejar de contarles pasó a paso nuestro recorrido (como pareja) por los caminos del Señor.
Pasa algo más de dos meses que mi esposo falleció, y desde entonces no dejo de pensar que tenía un pendiente con los amigos lectores, pero sobre todo con el Padre Celestial, quién me ha dado los dones y a quién le había comenzado a servir a través de los talentos. Es por eso que a partir de la fecha, con la cabeza algo más serena, retomo el teclado para hablarles del infinito amor de Nuestro Señor.
Les envío un abrazo fraterno, cargado de buenos deseos, bendiciones y una sonrisa que nave del corazón e ilumina sus caminos. Les amo en el amor del Señor.
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