domingo, 3 de julio de 2011

Padre Amado

El Señor tiene sus caminos, sus tiempos y un propósito para cada uno de nosotros. Hoy, después de casi siete años como columnista de temas de actualidad. sentí en mi corazón la necesidad urgente de utilizar el medio  (las letras)  que durante todo este tiempo me ha permitido comentar temas cotidianos, esta vez para  comenzar a escribir sobre el inmenso amor de Dios.
Hoy, con la mayor humildad pero también con agradecimiento infinito a la misericordia del Señor, arranco con este trabajo que será para mí de gran responsabilidad, pues a diferencia de mi oficio diario, hoy pongo no solo la mente sino el alma, el cuerpo y el Espíritu para decirles que Dios nos ama, que ÉL tiene un propósito para cada uno de nosotros y que todos, sin excepción, podemos acceder a las bendiciones que tiene reservadas y prometidas para sus Hijos, solamente tenemos que abrir nuestro corazón y aceptar a Cristo Jesús como nuestro Salvador.
Al comenzar a transitar por  los caminos del Señor algunos -me incluyo- creemos que ese solo hecho transformará nuestras vidas, que ya no tenemos que hacer nada más, que ya todo está hecho, y solemos caer en el error de pensar que podemos seguir actuando como antes de aceptar a Cristo con la seguridad de que ahora estamos "respaldados" y por lo tanto no esforzarnos por provocar ningún cambio por decisión propia. Nada más alejado de aquella idea, Dios quiere que nosotros nos esforcemos para recibir sus promesas, que comencemos a actuar de manera distinta, que empecemos a transformar nuestro carácter, y para ello tenemos el mejor manual: La Biblia.
El camino en Cristo no es fácil, las tentaciones no van a desaparecer, es más, aparecerán con mayor frecuencia, pero si nosotros hacemos de la lectura bíblica una actividad cotidiana y además consciente, podremos adquirir discernimiento, una poderosa herramienta tanto  para reparar las áreas de nuestra vida que precisan de urgente atención, como para comenzar la construcción del nuevo hombre, el nuevo ser en Cristo.
Tome esa Biblia que tiene en el librero, desempólvela, no la guarde, la Palabra de Dios no tiene por qué reposar en una gaveta, úsela, escudriñe sus paginas y le puedo asegurar que empezará a ver la vida con otros ojos, con los ojos espirituales. Busquemos a Dios y ÉL pondrá gozo en nuestro corazón, tal como nos muestra  la Biblia en Salmos 69:32 " Buscad a Dios y vivirá vuestro corazón"
Dios te colme de bendiciones.