miércoles, 10 de octubre de 2012

LOS CAMINOS DEL SEÑOR

Cuando comencé este reencuentro con Dios, mi marido me "advirtió" que la iglesia había sido la causante del inicio del final de su anterior matrimonio. Claramente dijo: "¿usted también va a andar con sus Aleluyas por la casa?, yo le aviso que por eso me divorcié, porque comenzaron a querer llevarme que al famoso culto, que a la célula, que a escuchar la Palabra y un montón de hipocresías más. Así qué ni se le ocurra estarme queriendo llevar al acto de tal  ni a otra actividad, mientras usted no se meta con mis cosas, yo no me meto con sus cosas."
Soy una convencida de que la mejor herramienta que Dios pone a nuestro servicio son las rodillas utilizadas en humildad, y eso precisamente fue lo que comencé a hacer luego de tamaña declaración de afrenta que el esposito me había hecho.
Dios es sabio, tiene sus tiempos y uno aprende que la espera es también o parte de la fe y la confianza puesta   en el Señor y su infinito Poder, pues el Padre Celestial decidió no hacerse esperar mucho con mi petición, Él se encargó de poner en el corazón de mi esposo la "curiosidad" por lo que yo hacía en la Célula, y por supuesto ese era un tiempo precioso que yo aprovechaba para evangelizar a mi marido, y lo hacía con el más grande amor.
Nuestro matrimonio comenzó a dar un giro notorio, la paciencia se había apoderado de las paredes de la casa, la tolerancia vivía con nosotros, el amor era palpable, la sonrisa, la alegría, la bondad reflejada en los rostros..., el Señor ya estaba trabajando en mi familia y obraba especialmente en el corazón de mi Amadito.
Viviendo en ese ambiente, era prácticamente imposible recibir un no, de manera que un buen día me lancé y le pedí que fuéramos al Culto, dijo que sí y allí el Señor puso a quien sería su Líder y le ministraría la Palabra del Señor.
Los caminos del Señor son incomprensibles para nosotros, pero son sus caminos y Él sí los comprende, Él sabe de sus tiempos y los utiliza con excelencia, porque los resultados son siempre positivos, satisfactorios y sorprendentes.
Mi esposo no solo se entregó al Señor, sino que estableció una relación directa con Él, tenía hambre de la Palabra, sed de Dios, del Espíritu Santo y amaba a Jesucristo con un corazón tremendamente agradecido. Se bautizó en las aguas, comenzó su proceso para convertirse en Pastor y Pescador de hombres, ese era el anhelo de su corazón, pero tenía muy claro que no era "lo que él quería, sino lo que Dios tenga planeado".
Esa sujeción a la voluntad de Dios, fue la que le permitió una muerte en paz, digna y tranquila. Sí, mi esposo falleció un 5 de agosto, tras 10 días en Terapia Intensiva a causa de una Cirrosis Hepática que derivó en complicaciones renales severas y un daño irreversible del resto de órganos. Sin embargo, él no se abrazó a Dios para qué lo salvara de la muerte, Ronald Méndez Alpire amó a Dios por sobre todas las cosas, tal como Dios nos lo pide, y se sujetó a la voluntad del Padre, al punto de comprender que Dios sí había escuchado sus oraciones y que sí lo estaba sanando, textualmente dijo:"Dios me sanó para siempre, porque al permitir que vaya a su Presencia, me librará de la cárcel de un cuerpo enfermo. Tengo vida eterna por Cristo Jesús, eterna mi amor, allá no tendré más dolores ni tendré que medicarme, Dios es sabio, es bueno, es fiel. Y Él me cumplió, Él me ha sanado"
Lo extraño, y mucho, más tengo la paz de saber que se fue al mejor lugar y a la Presencia del Dios que amó con todo su ser.
¿Podemos discutir o pretender siquiera cuestionar los caminos que utiliza el Señor para llevarnos por sus caminos?, en lo personal, yo no. Es más, no tengo sino un infinito agradecimiento con el Padre por haber puesto sus manos sobre la vida de mi Amado y haber preparado el mejor y más hermoso camino para permitir que él lo encontrara y lo amara.
Gracias Dios, gracias.

Hola a todos.

Pasa bastante tiempo desde que abrí, o más bien creé, este blog, con la intención de no dejar de contarles pasó a paso nuestro recorrido (como pareja) por los caminos del Señor.
Pasa algo más de dos meses que mi esposo falleció, y desde entonces no dejo de pensar que tenía un pendiente con los amigos lectores, pero sobre todo con el Padre Celestial, quién me ha dado los dones y a quién le había comenzado a servir a través de los talentos. Es por eso que a partir de la fecha, con la cabeza algo más serena, retomo el teclado para hablarles del infinito amor de Nuestro Señor.
Les envío un abrazo fraterno, cargado de buenos deseos, bendiciones y una sonrisa que nave del corazón e ilumina sus caminos. Les amo en el amor del Señor.

domingo, 3 de julio de 2011

Padre Amado

El Señor tiene sus caminos, sus tiempos y un propósito para cada uno de nosotros. Hoy, después de casi siete años como columnista de temas de actualidad. sentí en mi corazón la necesidad urgente de utilizar el medio  (las letras)  que durante todo este tiempo me ha permitido comentar temas cotidianos, esta vez para  comenzar a escribir sobre el inmenso amor de Dios.
Hoy, con la mayor humildad pero también con agradecimiento infinito a la misericordia del Señor, arranco con este trabajo que será para mí de gran responsabilidad, pues a diferencia de mi oficio diario, hoy pongo no solo la mente sino el alma, el cuerpo y el Espíritu para decirles que Dios nos ama, que ÉL tiene un propósito para cada uno de nosotros y que todos, sin excepción, podemos acceder a las bendiciones que tiene reservadas y prometidas para sus Hijos, solamente tenemos que abrir nuestro corazón y aceptar a Cristo Jesús como nuestro Salvador.
Al comenzar a transitar por  los caminos del Señor algunos -me incluyo- creemos que ese solo hecho transformará nuestras vidas, que ya no tenemos que hacer nada más, que ya todo está hecho, y solemos caer en el error de pensar que podemos seguir actuando como antes de aceptar a Cristo con la seguridad de que ahora estamos "respaldados" y por lo tanto no esforzarnos por provocar ningún cambio por decisión propia. Nada más alejado de aquella idea, Dios quiere que nosotros nos esforcemos para recibir sus promesas, que comencemos a actuar de manera distinta, que empecemos a transformar nuestro carácter, y para ello tenemos el mejor manual: La Biblia.
El camino en Cristo no es fácil, las tentaciones no van a desaparecer, es más, aparecerán con mayor frecuencia, pero si nosotros hacemos de la lectura bíblica una actividad cotidiana y además consciente, podremos adquirir discernimiento, una poderosa herramienta tanto  para reparar las áreas de nuestra vida que precisan de urgente atención, como para comenzar la construcción del nuevo hombre, el nuevo ser en Cristo.
Tome esa Biblia que tiene en el librero, desempólvela, no la guarde, la Palabra de Dios no tiene por qué reposar en una gaveta, úsela, escudriñe sus paginas y le puedo asegurar que empezará a ver la vida con otros ojos, con los ojos espirituales. Busquemos a Dios y ÉL pondrá gozo en nuestro corazón, tal como nos muestra  la Biblia en Salmos 69:32 " Buscad a Dios y vivirá vuestro corazón"
Dios te colme de bendiciones.